Irritabilidad
No te has vuelto 'insoportable': es otra cosa (y tiene nombre)
6 de junio de 2026
Saltas por una tontería. Un ruido, una pregunta, un plato mal puesto. Una rabia que sube en un segundo y que ni tú reconoces, porque tú no eras así. Y después llega lo peor: la culpa, y esa frase que te ronda — "me estoy volviendo insoportable".
No te lo estás inventando
No te has vuelto peor persona. La irritabilidad y los cambios de humor bruscos son de los síntomas más frecuentes de la perimenopausia, y de los que más culpa generan, porque salpican a quienes quieres.
Qué puede estar pasando
Las hormonas que fluctúan en esta etapa influyen directamente en los sistemas del cerebro que regulan el ánimo. Cuando suben y bajan sin patrón, tu termostato emocional se descalibra: la mecha se acorta, la paciencia se agota antes, y las emociones llegan más fuertes y con menos aviso. Añade dormir mal y el cóctel está servido. No es tu carácter: es tu química, en obras.
Qué es normal y cuándo hablarlo con tu médica
Más irritabilidad de la habitual puede ser parte de esta etapa. Pero si la rabia o la tristeza se instalan, sientes que no reconoces tu estado de ánimo o afecta seriamente a tu vida y tus relaciones, díselo a tu médica. El ánimo también es salud, y merece la misma atención que cualquier otro síntoma.
No estás sola en esto
No eres insoportable. Estás atravesando una etapa de la que nadie te avisó, con el termostato emocional en obras. Entenderlo no lo arregla todo, pero cambia la conversación que tienes contigo misma. Y esa es la que más importa.
Información para orientarte, no un diagnóstico ni un tratamiento. Para eso, siempre tu médica.